Existen diferentes formas de dar a conocer un proyecto de comunicación transformadora como un medio comunitario, ¿pero cuál es son más efectiva: las herramientas online o las acciones de calle? Hemos realizado una encuesta en las redes sociales (Facebook y Twitter) de la Red de Medios Comunitarios (ReMC) y el resultado nos indica que no hay una predilección clara. La pregunta obligaba a elegir entre usar mucho las redes sociales o realizar programas en la calle. La primera opción gana por los pelos (17 votos) a la segunda (15).

Resultado en mano, hemos pedido a diferentes personas y entidades vinculadas a la ReMC y externas que nos ayudaran a analizar pros y contras de cada opción.
La presidenta de la ReMC y miembro de la comunitaria sevillana Radiópolis, María Limón, asegura que existe “mucho espejismo” en las redes sociales. “Poca transformación, pero mayor visibilidad y más posibilidades de trabajo en red”, subraya. “Una opción y otra no son excluyentes“, asegura el tesorero de la radio comunitaria malagueña Onda Color, David Gallego.

El vocal de Derecho a comunicar de la ReMC, Javier García, explica que hacer actividades en la calle, como la realización de programas de radio o TV, requiere más esfuerzo y llega a menos gente, “sin embargo, es más intenso y transformador, alcanzas a gente nueva y más diversa, transmite mejor el proyecto y sus valores mediante una experiencia vivencial para la ciudadanía”.
García destaca que Twiter es rápido, fácil, barato y te permite llegar a mucha gente fácilmente si usas la estategia adecuada, “pero salvo que sepas usarla muy bien, llegas siempre a la misma gente y de forma muy superficial. Es una experiencia menos transformadora, comunica menos”.
José Ramón Planelles, coordinador de proyectos de Acción Social de la emisoras comunitaria madrileña Onda Merlín Comunitaria (OMC) y vicepresidente de la ReMC, argumenta que las redes sociales son un buen canal para hacer más conocida una radio comunitaria por su impacto en la sociedad. “Sin embargo, el sino de la radio comunitaria es ser conocida en su entorno de incidencia por las acciones sociales y la intervención que desarrolla en su comunidad. Así se construye y participa con resultados reales frente al impacto virtual que suele estar más deshumanizado”.
Otra integrante de OMC enfatiza la complementariedad de ambas herramientas, “pero la que gana es la acción en la calle”, sostiene Lucía Calle. “En la vía pública creamos con la gente. Que otras personas puedan ver cómo sus vecinos y vecinas ejercen su derecho a comunicar es primordial, es una motivación y un efecto dominó para el resto. Después de esas acciones es cuando debemos usar las redes sociales para difundir lo que hemos hecho. El impacto en redes va a ser por la acción”.
Una visión externa
Por su parte, el experto en facilitación de procesos grupales de Facilitando Sergio Pérez de Neira encuentra como factores positivos de las redes sociales una “buena relación esfuerzo-rendimiento” a través de las personas y organizaciones implicadas en el medio comunitario y de sus contactos. “Lo negativo es la exclusión de algunos perfiles poblacionales por la brecha digital y la alta competitividad por hacerse hueco en un panorama saturado de información. Existe mucho riesgo de que se difumine el esfuerzo”.
Respecto a los programas realizados en la calle, los aspectos positivos, según Pérez de Neira, son el contacto directo con la audiencia potencial, el trabajo en equipo necesario que ayuda a cohesionar internamente a la radio o TV comunitaria, la consecución de logros y la generación de interés. La parte negativa está relacionada con un mayor esfuerzo logístico y de coordinación. “¿La combinación de ambas vías es la solución?”, se pregunta este experto.

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