Es vicepresidenta de la URCM, la red autonómica de medios comunitarios más asentada de este país. Iniciamos con Candela Rossi Campos una serie de entrevistas a mujeres responsables de medios de comunicación comunitarios; en su caso de una organización que aglutina a mas de una docena de radios. Su historia es la de una psicóloga que un día descubrió las posibilidades de la radio comunitaria para la intervención social.
Ya hemos hablado de los contenidos de género y diversidad sexual en los medios comunitarios e incluso hemos recopilado algunos consejos para dejar de reproducir micro y macromachismos en el día a día de estas organizaciones. Ahora vamos a fijarnos en la historia de una de esas mujeres que dio el paso al asumir responsabilidades de gestión.
La Unión de Radios Libres, Culturales y Comunitarias de Madrid (URCM) es la organización autonómica de medios comunitarios con mayor número de emisoras, más veteranas y con más actividad. Candela Rossi Campos es la primera vicepresidenta de la URCM. Lleva 2 años en el cargo, aunque su vinculación con la comunicación alternativa empezó en la radio comunitaria madrileña Almenara.

Candela Rossi Campos es vicepresidenta de la URCM y socia de radio Almenara.
¿Has tenido alguna dificultad por el hecho de ser mujer?
Jamás. Es lo bueno de los espacios comunitarios con una estructura horizontal. Las únicas piedras han sido las propias de la estructura participativa, de la militancia y la dedicación altruista al proyecto, que unido a los tiempos con los que contamos en nuestras propias vidas… A veces cuesta tirar adelante. En mi caso particular, Almenara siempre ha ayudado a poner por encima de todo los cuidados entre nosotras, haciendo que las crisis se puedan ir apartando.
¿Y como vicepresidenta de la URCM?
Históricamente la participación y representatividad de la URCM ha estado ocupada por hombres, esencialmente personas históricas de los medios comunitarios de Madrid. Esto, muy poquito a poco, y sobre todo en los últimos 2 años, ha ido cambiando. Han entrado nuevas figuras, mujeres, en las radios. Hoy somos 3 mujeres en los espacios de gestión de la URCM y esperamos que se sigan incorporando más figuras femeninas. En todo caso, la URCM siempre ha potenciado la perspectiva de género y la participación activa de las mujeres. No recuerdo nunca haber sentido la fuerza del patriarcado en el estar y funcionar de los compañeros. Al contrario, siempre de la mano.
¿Los medios comunitarios están libres de la cultura del patriarcado?
Hay algo que atraviesa a toda la sociedad: determinadas funciones seguimos llevándolas a cabo en función del género. Por ejemplo, la parte del aparataje técnico y arreglo del mismo la llevan los hombres. No hay una sola mujer en la comisión técnica de Almenara. Y esto no se ha determinado por imposición ni mucho menos, sino que todas y todos lo hemos seguido asumiendo así.
Sin embargo la parte de la radio como herramienta de intervención social es ejercida, en su mayoría, por las mujeres. Esto es síntoma de la realidad social que seguimos sosteniendo y que finalmente nos lleva a la cuestión de los cuidados y cómo éstos se entrecruzan con la intervención social. En Almenara cada vez somos más mujeres, pero siguen quedando estas cuestiones, a veces invisibles. y sutiles, pero que sería muy interesante seguir pensando y cambiando.
En todo caso el patriarcado se presenta mucho más potente fuera de nuestro medio comunitario. Pero no significa que no lo esté dentro y quede todavía mucho por recorrer.
¿Qué es lo mejor de la gestión de un medio comunitario?
La libertad de actuación, dentro de la lógica de espacio horizontal y de confianza mutua en el colectivo.
¿Y lo peor?
Las dependencias en las gestiones. A veces se da por hecho que hay alguien que se encarga de ciertas taeras y que en el momento en que se genera cansancio o se desea salir de ahí u otro motivo, resulta dificil de resolver. Hace falta más implicación desde la mirada del aprendizaje y el reparto colectivo.
¿Qué has aprendido en la radio comunitaria que te sirve para otros ámbitos de tu vida?
A ser mejor persona. Los medios comunitarios no solo te hacen aprender, desarrollar múltiples potencialidades… Te cambian, te hacen ser de otra manera mucho más cercana, parte de un núcleo.
Antes de ser vicepresidenta de la URCM

Rossi Campos durante un taller formativo en radio Almenara.
¿Cómo empezaste en Almenara?
Le estaré eternamente agradecida a un amigo que ya participaba en Almenara y con el que compartía militancia en un centro social muy cerquita de la radio. Fui a acompañarle a grabar unas cuñas y me enamoró el sitio. Antes jamás había estado en un medio comunitario. Ver el espacio, sentarme en los estudios, hablar por el micro…. Me flipó. Fue una sensación tremenda de acogida y libertad.
Lo cuentas como si hubiera ocurrido ayer…
Fue hace 17 años. Lo viví y lo sigo describiendo como un espacio amable. Poquito a poco fui involucrándome más y desde ahí descubriendo a más personajes que fueron y siguen siendo verdaderos maestros y maestras, hombros en los que apoyarte y sabias a las que atender. Por ejemplo, mi amigo, hermano del alma y compañero, Javier García, quien sigue enseñando desde una mirada única a vivir y sentir este medio con verdadera esencia.
Te formaste como psicóloga y en intervención social…
Sí, empecé en 2008 con mi propio programa para generar un proyecto de salud mental y comunicación. Duró 7 años. Después me comprometí en la parte de programación, participé en formaciones, realicé talleres macro y micro con diversos colectivos y creé nuevos programas, como el que desarrollo en la actualidad y que se llama Ondas Jóvenes.

Candela, durante una formación en la comunitaria OMC.
¿Y cómo te implicaste en labores de gestión?
¡Fui poco a poco metiéndome hasta la medulilla! Participando en acciones como el festival de radio Almenara, la maratón, reuniones internas y externas, asunción de tareas de gestión. Dicho en nuestro idioma: empecé a meterme en marrones.
Y la URCM me abrió al resto de medios y a conocer a grandes personas que hoy son grandes amigas y compañeros, con quienes sigo trabajando, pensando proyectos y viviendo el tiempo libre de forma gozosa. Y, finalmente, participar en la ReMC, en una especie de cierre del círculo. Ahí estamos todas, desde diferentes puntos cardinales, con un sentir común.

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