La encuesta realizada por la ReMC a sus entidades socias y colaboradoras desvela que el año 2018 ha sido un año regular o malo para el 50% de las emisoras, mientras que en 2017 era el 56%. Esto supone una leve mejoría del estado de salud del sector de los medios comunitarios sin que podamos decir que han escapado de la precariedad impuesta en España a este tipo de medios.

Se han recibido 20 respuestas, de las cuales el 70% son radios en FM e Internet y el 30% son radios que emiten solo por Internet. Respecto al presupuesto anual del medio, llama la atención que es inferior a los 5.000 euros en la mitad de los casos (57% en 2017). El 10% está entre los 5.001 y los 10.000 euros/año; el 15% entre los 10.001 a 30.000, y solo el 25% supera esa franja.
Fijándonos en los motivos para que las emisoras hayan identificado 2018 como un buen año, encontramos:
- Se ha mantenido el número de programas
- Estabilidad económica
- Haber superado problemas técnicos
- La implicación de la gente en la captación de fondos y la gestión en general.
- Creación de comisiones que facilitan la participación en la gestión
- Realización de proyectos con otras radios
- El medio es más conocido en su entorno
Respecto a las emisoras que definen 2018 como mal año, los motivos principales han sido carencias de trabajo comunitario y dificultades económicas. En el caso de quienes ven 2018 como un año regular, estos son los motivos:
- Baja participación ciudadana
- Pocos recursos económicos
- Imposibilidad de profesionalizarse, aunque se mantiene la autogestión
- Problemas para mantener la FM pero reforzamiento de la emisión por Internet
Fortalezas y debilidades
Las fortalezas de los medios comunitarios son autodefinidas de la siguiente forma:
- La gente implicada
- La trayectoria, arraigo y singularidad en el territorio
- Reconocimiento de instituciones públicas y privadas
- Libertad creativa e innovación
- Autogestión
- Los proyectos sociales que se desarrollan
- Diversidad de perfiles profesionales en la plantilla
- Archivo sonoro feminista
- Formación feminista dada a gente que ahora está en otros medios
Las debilidades relatadas son las siguientes:
- Poca implicación de la membresía en la gestión del medio.
- Dependencia de una única persona. Poca autonomía a nivel técnico
- Pocos programas
- Financiación escasa y no poder contratar a nadie.
- Dependencia de subvenciones
- Poca audiencia
- Hostigamiento de administraciones
- Medios técnicos viejos, poca potencia de emisión
- Falta calidad en los contenidos y la imagen de la emisora
- Gestión de conflictos, personalismos, falta de compromiso
- Peligro de cierre permanente
- Falta de análisis de la misión del medio.
- No enganchar a la gente del entorno que no forma parte de la radio.
- Pocos contenidos propios.
Evolución en los indicadores fijos
Cuando se pregunta por la evolución de 2017 a 2018 en aspectos definidos previamente en la encuesta, las emisoras son más conservadoras. En los 7 ítem elegidos la respuesta más habitual es la de que hay un estancamiento (el indicador no va a mejor ni a peor), siendo el citado por más emisoras el de la seguridad jurídica y los problemas legales.

En este análisis de la salud del sector de los medios comunitarios, si excluimos a las emisoras que no aprecian cambios de un año a otro, los aspectos donde más mejora bruta (medios que van a mejor menos medios que van a peor) se aprecian son la incidencia (entendida como importancia del medio en su territorio), con +5 puntos; la audiencia, la participación de la ciudadanía en la generación de contenidos y la participación ciudadana en la gestión del medio, con +3 puntos cada una. Por contra, los ítem con peor evolución neta han sido la formación (-5 puntos), la economía y la seguridad jurídica (-1 puntos cada uno).

Respecto a 2019, los medios comunitarios son mas optimistas. Las predicciones de evolución a mejor o a mucho mejor superan a las que esbozan estancamiento en 4 de los 7 ítem predefinidos: formación (+9 puntos netos), audiencia (+8), participación en la gestión de los contenidos (+8), y economía (+7) . El resto de indicadores también resultan en tasas positivas, aunque más modestas y con mayor importancia de respuestas que prevén estancamiento respecto a 2018: incidencia (+4), participación en la gestión (+3), seguridad jurídica y problemas legales (+3).

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