Por qué no nos gusta la LGA

La Red de Medios Comunitarios (ReMC) se opone al Proyecto de Ley General Audiovisual (LGA) por los siguientes motivos:

1. No se ha consultado a los medios comunitarios ningún aspecto de la ley, ni siquiera las cuestiones que les afectan directamente, a pesar de que se solicitó audiencia en diversas ocasiones.  En general todo el proceso ha sido bastante oscurantista, no se sabe con quien se ha reunido el Gobierno para redactar el anteproyecto y, por mucho que el Ejecutivo sostenga que se ha hablado con todos los agentes en el sector, con nosotros no se ha cruzado palabra. Si no se cuenta con nosotros cuando se pretende sacar una ley que nos regula, ¿cuándo tienen intención de hacerlo?

2. No se garantiza la supervivencia de los medios comunitarios. Se nos considera como una mera “posibilidad”, y con la horrible praxis de las administraciones del Estado (las comunidades autónomas, sobre todo) en materia de derecho a la comunicación, esa posibilidad tiende a cero de forma alarmante. La Declaración Universal de Derechos Humanos y la Constitución Española exigen mucho más que una “posibilidad” de que sus ciudadanos ejerzan derechos fundamentales. Basta ya de tolerarnos o autorizarnos. El Estado tiene la obligación de protegernos, garantizarnos e incluso de ayudarnos.

3. Reduce garantías y derechos fundamentales a una simple consideración de mercado. El espacio radioeléctrico y los servicios de comunicación que se desenvuelven en él pasan a ser considerados un mercado, olvidando por completo que ese espacio es de todos y que el uso de bienes públicos implica una responsabilidad social. No puede “ponerse a la venta” algo que no es de uno.

4. Sólo garantiza el derecho de todas las personas a ser receptoras de la comunicación, sin embargo no garantiza el derecho a ser emisoras de esa comunicación si no es con fines comerciales. De hecho supedita el derecho a comunicar al hecho de ganar dinero con dicha comunicación. Es algo tan absurdo como si se limitara el uso del servicio de correos nada más que a recibir publicidad comercial y, sin embargo, no pudieses utilizarlo para mandarle una postal a tu tía por su cumpleaños.

5. Discrimina arbitraria y negativamente a los medios comunitarios, imponiéndoles limitaciones cuantitativas (100.000 € anuales de presupuesto) y cualitativas (prohíbe todo tipo de publicidad o patrocinio)  en su financiación.

Frente a este mal Proyecto de Ley, existen directrices internacionales previas que el Gobierno ha obviado. Puedes consultarlas en los siguientes enlaces:

Un comentario para “Por qué no nos gusta la LGA”

  1. Derecho a Comunicar dice:

    [...] texto llegará a la cámara alta sin garantizar los medios comunitarios, ya que el texto sigue manteniendo las limitaciones de financ… para las radios y televisiones hechas y gestionadas por la ciudadanía. Igualmente, establece como [...]

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